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Terra
La Coctelera

Despedida

Es lunes
una piedra dorada
hiere mi ventana
anunciando a la primavera
Trago tu silencio
con le adobo de la tristeza
que se pega en mi garganta
La distancia es cruel
cuando se mide en pasos
y dibuja sonrisas obligadas
Busco las palabras
de la despedida
pero me tropiezo
con las sílabas
que se niegan a encontrarse
Entonces ocurre lo inevitable
y en la tijera que corta
los últimos hilos
resuena metálico
el adiós

Valeria Odetti
Segundo Premio
Juegos Florales 2005
SADE
24 de septiembre de 2005

Cotillón


"Cotillón" , por el grupo Tangokinesis. "Garello tango"; música: tangos varios. Vestuario: Jorge Ferrari. "Cotillón"; música: Adam, Delibes, Minkus. Vestuario: Renata Schussheim. "Bolero"; música: Maurice Ravel. Vestuario: Renata Schussheim. Coreografía y dirección: Ana María Stekelman. Teatro Maipo.
Nuestra opinión: excelente

La homogeneidad y el excepcional nivel de los doce integrantes del grupo Tangokinesis, que así celebra su 12° cumpleaños, es lo primero que impacta cuando, al iluminarse el escenario del Maipo, el elenco ataca con "Garello Tango", suite de temas porteños ejecutados por la formación orquestal del músico del título. Con variantes, esta sencilla pero impecable pieza de Ana María Stekelman se había visto una vez, como parte del vasto programa del último "Argentinísima", en el Luna Park.

Entre tango y tango -seis, en total-, el muy piazzolleano "Margarita de agosto" (Garello) da pie a que la pareja de Facundo Mercado y Vanesa Odetti despliegue una energía ligada, con toques de lirismo. Otra, la de Pedro Calveyra y Nora Robles, arremete con una espectacular nueva versión de "Canaro en París", antes incluido por la coreógrafa en la memorable "La tarde cae sobre una mesa". Esta suite, que oficia de hors d´ouevre del espectáculo, culmina con "La trampera" (Troilo), ritmo de milonga para toda la compañía.

"Garello Tango" (vestuario de Jorge Ferrari de torsos transparentes, en tonos brillantes que apuestan todo al violeta o todo al rojo) resume con elocuencia la síntesis con que Stekelman aborda el ámbito del tango danzado: parte de algunos de sus códigos -la pareja enlazada, el giro, el "gancho"- y lo integra a un universo coreográfico más universal y complejo, de refinada elaboración estética.

También vuelve el "Bolero", versión de Stekelman de la trajinada partitura de Maurice Ravel que se había visto en el Festival de Danza de 2004. Como se consignó en ocasión de su estreno, esta obra -que cierra brillantemente el programa- explora y descubre una bizarra coincidencia de los ritmos de la invención musical raveliana con la frenética pulsación danzada del malambo criollo. Hay una sección de hombres, un sexteto en unísono, que desarrolla específicamente esta danza telúrica, y alcanza un exultante despliegue, de gran virtuosismo técnico, en el solo de Arturo Gutiérrez, compartido parcialmente con el siempre eficaz Marcelo Carte, quien abre y cierra la pieza. Mercedes Appugliese, por su parte, carga con la mayor responsabilidad femenina en un par de solos de arriesgada concepción coreográfica, en los que la joven bailarina reafirma su calidad técnica y vigorosa personalidad.

Globos y tutús

"Cotillón", la novedad que da título al programa, arranca con un desfile de la compañía al ritmo de armónicas que los propios bailarines hacen sonar, casi como en un juego. Precisamente, entre el juego y lo kitsch, revisitados desde el rigor de una técnica de base académica, transita esta nueva creación de Stekelman, en el tramo del programa en el que el humor se instala decididamente, acaso como continuación de "Lentejuelas", la creación precedente del grupo. La coreógrafa apela a las partituras de tres piezas del repertorio clásico en cuya índole, por lo demás, ya palpita algo de lo kitsch. En la suite de "Corsario", algunos de los números, en los que no está ausente el tradicional tutú femenino, derivan en la acrobacia lúdica. Otros, en la parodia. En la suite de "Coppelia", con el adagio asoma la graciosa heroína: la poco mecánica Coppelia de esta singular "revisión" (otra vez Mercedes Appugliese) luce rigurosas zapatillas de punta, pero lleva unos anteojos de geniecita despistada. Gisela Natoli, en cambio, juega con una sopapa de destapación, cuyo accionar de ventosa en el piso impone en la partitura de Leo Delibes un periódico e insólito "¡plop!". Y, por fin, "Don Quijote" (no podía faltar), que abre con una cita textual del pas de deux de Petipa, sólo que Kitri (la histriónica Nora Robles) aquí dispensa un besito en la boca a cuanto chaval se le acerca.

El vestuario, como de animadores de un cumpleaños infantil, es un deliberado colorinche que Renata Schussheim repartió en flores, rayas y lunares de todos los tamaños. Globos, flotadores de playa, un plumero de juguete y artículos de cotillón parodian el ecléctico pintoresquismo del clásico de Marius Petipa y acentúan el carácter de puro divertimento que anima a esta pieza, en un espectáculo de múltiples propuestas que consolidan el prestigio de Tangokinesis, una de las compañías privadas más sólidas del país.

Néstor Tirri
La Nación, 20 de agosto de 2005

Haikus

Esta semana los chicos me sorprendieron.
Llegué con una serie de haikus para compartir con ellos. Los elegí porque están plagados de imágenes visuales y me pareció que podrían gustarles.
El haiku es un poema japonés de 17 sílabas divididas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente.
Jamás se me ocurrió pensar que se animarían a escribir sus propios haikus, ¡pero lo hicieron!
Más allá de la simpleza o de algunos errores en la métrica me parece súper valioso que hayan comenzado a expresarse.
Para muestra basta un botón:
El espejo que
refleja mi verdad de
gran desilusión

Matías.

Un Teatro Azul

El viernes pasado presenté mi segundo libro "Empecemos por los Principios", en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires.
Allí hay un teatro enorme que pasó muchos años clausurado y cuya reconstrucción llevó nada más y nada menos que ¡veinticinco años!
El edificio fue reconstruido por la Asociación Española de Socorros Mutuos de Azul, quien fue la organizadora del evento.
Es que en ese libro yo escribí un cuento "El Teatro azul" que los homenajea y, a la vez, intenta hacer saber a los chicos que lo lean acerca del esfuerzo y las dificultades que lleva encarar semejante obra. Y también de la alegría de los pobladores cuando la ven realizada.
Asistieron más de 700 chicos y maestros que recibieron la donación de libros para su biblioteca escolar.
Fue una jornada sumamente grata porque, para los que somos autores, hay muy pocos momentos de retroalimentación de nuestro trabajo. TUve la oportunidad de escuchar historias vividas con mis libros, de recibir sugerencias y también críticas.
En breve saldrá un libro nuevo que se sume a la colección y espero poder seguir disfrutando de la compañía de los chicos y los docentes que le dan sentido a mi trabajo.
¡gracias!

Valentina abanderada

En Argentina en las festividades patrias se realizan actos escolares y los chicos llevan la Bandera de Ceremonias mientras se canta el Himno Nacional.
Como docente del nivel inicial me he opuesto muchas veces a esto, pero como mamá... ¡En fin!
¡Está preciosa!

Una mirada...

Aquí va un poema maravilloso de Alejandra Pizarnik

una mirada desde la alcantarilla

puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos

Puerta abierta a la poesía

Hoy viví una experiencia maravillosa.

Fui invitada a una EGB, en el conurbano bonaerense, más exactamente en Martín Coronado. El profesor de lengua de 8° año tenía muchas dificultades para que los chicos trabajen en clase y me pidió ayuda para hacer un taller de poesía.

La escuela es bastante caracter´sitica de la dura realidad de la provincia, es decir, para escribir en el pizarrón, el profesor sacó de su maletín un "tuper" con borrador y tizas.

Primero leímos letras de cumbias (única motiviación para ellos) tratando de encontrar imagenes sensoriales. Después les leímos "Su Nombre" de Vicente Hiudobro donde también reconocimos esas imagenes.

De a poco fueron cediendo los "no entiendo", "no me dice nada", "no se me ocurre nada", para dar paso a la construcción de sus propias ideas.

Finalmente y, ante uestro asombro, más de la mitad escribió su propio poema. Y algunos hasta dos.

Me impresionó en especial un chico, Alan, que tenía una actitud muy negativa, pero no abúlica. Decía que no se le ocurría nada pero daba vueltas a nuestro alrededor como pidiendo ayuda. Comencé a charlar con él, le pregunté sobre qué quería escribir y casi burlonamente me contestó "sobre esta silla renga". "Bueno, dale", le dije yo "a ver, ¿qué le pasa a esta silla?"

Me miró sorprendido, pero me contestó "Está cansada" y ahí nomás se largó y escribió seis versos impecables sobre una silla cansada, con sus huesos quebrados en una fría tarde escolar.

¡Glup!